@Sexa, lo que describía era un sentimiento no propio (y por eso no hablo en primera persona), pero sí común en muchos catalanoparlantes: el de no poder hacer tu vida en catalán al 100% cuando estás en el único lugar sobre la faz de la tierra en el que se supone que puedes. Si ha sonado a codazo excluyente para las demás lenguas, no era la intención (y desde luego no era lo que quería decir), porque ese no es el tema.
Yo no aspiro a una Catalunya monolingüemente catalana. Es absurdo e imposible, a la par que bastante poco práctico. Entre mis amigos, pareja y demás conocidos, sinceramente, no conozco a nadie que tenga ningún problema con hablar castellano o inglés en un bar, en una cena de amigos o en el curro. Pero si te toca siempre cambiar la lengua y renunciar por huevos a tu propia manera de expresión, al final te sientes minorizado. Ese sí es el tema.