Ante Esperanza Aguirre, cuyo objetivo era salir en los periódicos al día siguiente llamando etarra a Manuela (algo que ha conseguido), y sin querer entrar ella en su mismo juego (bien podría haberle recordado las polémicas del marido de Aguirre cuando ésta mencionó las del suyo) veo normal que la mujer, que acaba de entrar en la vida política, no se pudiese expresar como quería. No todo el mundo tiene tan pocos escrúpulos para aguantar con firmeza que te digan eso en un supuesto debate político.
Hoy, contra otros partidos, ha explicado perfectamente su programa y sus propuestas, que es en teoría de lo que iba esto. Pero claro, el de hoy no lo verá nadie, y la gente se quedará con el runrún de ETA. Espe es muy lista.