

Es como un "Abierto hasta el amanecer" con música blues que se toma un poco demasiado en serio a sí misma. Eso hace que tarde una hora en arrancar, presentando personajes, y que luego parezca tener 27 finales. La peli luce muy bien y tiene una parte de divertimento palomitero de serie B que funciona, pero el director quiere que su película sea mucho más que eso, que hable sobre problemática racial, la libertad y la música como representación cultural. Ahí ya hay cosas que compro y otras que me sobran un poco, pero el tipo me pone a Michael B. Jordan en camiseta de tirantes y quién soy yo para discutirle nada, una humilde cerda. La premisa de la peli, que hay gente con un don que hace una música tan pura que es capaz de hacer caer el velo que nos separa del Más Allá y atraer espectros y criaturas, me parece muy potente, pero podría haber dado más de sí si la música hubiese atraído criaturas más originales que los vampiros, que ya están un poquito vistos y sobreexplotados en el cine.