Justo la empecé. Divertida y fresca, como una Lizzey Maguire para adultos. El diseño de producción es colorido y vistoso, como una rom com sacada de un cómic. Hay errores de casting tremendos, como Mason Gooding, que no pinta nada, o Charli XCX, que no hace gran cosa excepto existir y respirar. En cambio Cooper Hoffman, hijo de Philip Seymour, está genial (me lo como) y Olivia Wilde es muy creíble como diosa del sexo capitalista. De momento muy bien.
