Y termino mi podcast de l'11 de setembre con otras pelis gays. Blue Fim explica los deseos de los monstruos con honestidad. Porque los monstruos son personas. Y puede tratarse a los monstruos con amabilidad; siguen siendo personas. Y las víctimas, las personas heridas, necesitan todo el apoyo y todo el cariño. Porque no siempee saben que son víctimas, o por qué se sienten así. Tratar con humanidad a víctimas y verdugos. Eso hace Blue Film.

Pillion convierte esa realidad existencial en un juego de dominio y seducción, que sirve precisamente para enmascarar la vulnerabilidad. A veces el más masoquista no es, ni por asomo, el más débil.

Y El desconocido del lago (2013) dibuja este complejo entramado de deseos, poderes, víctimas y verdugos con trazo fino y seguro. A veces no queremos al guapo porque es guapo, sino porque sentimos que puede hacernos daño. ¿Y acaso queremos que nos haga daño el ideal? ¿Acaso queremos que el ideal nos maltrate? ¿Por qué se escoge al guapo malo, y no al normal entrado en carnes, entrado en años, con menos pelo, menos guapo? ¿Nos gusta el ideal, o es que rechazamos lo que hay de más humano en nosotros?
