Sazonar todas nuestras comidas con la sal de mis lágrimas, esas de felicidad que ruedan por mi cara con solo pensarte.
Planchar tu ropa dibujando corazones, para llenarla de tanto amor, que te sirva de escudo ante cualquier pena.
Perfumar al viento con tu olor, para que me envuelva tu presencia siempre y en cualquier lugar.
Escribir en las nubes de tu cielo mi nombre, para que cuando mires hacia arriba me pienses.
Buscar ese trébol de cuatro hojas que esconden los duendes de mi bosque, para tu suerte y la mía.