Es un disco de ruptura, si lo han dejado me parece normal que haya momentos en los que el rencor y la decepción no le dejen ver más allá al chiquillo. Pero también hay unas cuantos ejemplos de reconciliación y autocrítica en las letras que Jordi no ha tenido a bien destacar.
Y al final él es co-productor y co-escritor del nuevo disco de Coffman, así que si han acabado bien tampoco sé porque hay que hacer sangre con el tema.