Yo llevaba mi discman Phillips en el regazo cuando iba en bus o en el tren a la uni; imposible escuchar música caminando...
Otro disco que quemé fue el No need to argue. Era el 94 y me emocionaba con Dolores y sus gorgoritos y me creía tope adulto, tía. Supongo que eso me da un millón de gallifantes de cara al @staff.
Además ver a los Cranberries fue mi primer concierto (segunda fila, bien groupie). El último de la fila en la plaza de toros del pueblo no cuenta.