Ah, no me he leído ese artículo. Pero vamos, es mucho más pijo y caro la duquesita y el mamá Framboise. Me tomé el otro día un café en este último haciendo tiempo hasta que llegara la Ernesta mientras le daba la vuelta a los calzoncillos currados se acicalaba, y me cobraron casi 3 euros. Me quedé picueta.