Me he sentado en el metro al lado de un chaval joven dormido. En la siguiente parada, el chaval se ha despertado y ha empezado a decir a la gente que entraba y salía "puta zorra", "me voy a chivar", y de pronto a mirarme partiéndose el cuello para analizarme bien. Yo estaba haciendo la técnica de si no me muevo no me ve excepto por el leve temblor de mi pierna. En la siguiente parada ha empezado a morderse el nudillo y resoplar para terminar con un "mami" tan agudo que me ha dado escalofríos. Como me daba vergüenza cambiarme de sitio o levantarme para quedarme de pie por si la criatura se enfadaba conmigo, me he bajado del tren y corriendo por el andén me he metido en otro vagón.
Buenos días.