La cosa no es quejarse por gusto siempre, aunque reconozco que en Madrid somos muy dados a eso:
El problema con la frecuencia en Madrid es que a según qué horas, 8 minutos no significa solo esperar un poco más. Significa no caber en el vagón de lo lleno que está, gritos, codazos y hasta desmayos que luego paran el tren 20 minutos más. Significa llegar sudado a tu destino y de mala leche, o tener que bajarte antes porque no aguantas el calor.