Ayer fui a trabajar a la oficina y de verdad que menudo cambio. Además del hecho de salir de casa y ver el mundo exterior, no tiene comparación currar con una silla de oficina, cómoda y con apoyabrazos, la pantalla a la altura de los ojos, el ratón, tener gente con la que poder decir algo de vez en cuando, aunque sea hablar del tiempo.
Nos han dividido en 2 equipos según dónde estamos sentados y podemos ir en días alternos, aunque siguen aconsejando currar en casa. Aunque me llevo bien con todos, en mi "equipo" están los que son más amiguis, así que guay. Ayer de hecho estuve con uno de mis ellos y se me puso a llorar hablando del confinamiento... Lo pasó muy mal sobre todo porque sufría por su hija de 3 añitos. Está la cosa menina.
Intentaré ir una vez por semana, los lunes o martes que tengo más curro.