Lo más gracioso es que mis padres, ultracatólicos ambos, son totalmente contrarios a la enseñanza de religión en la escuela pública... de hecho yo estudié en un colegio concertado pero no confesional.
Eso si, tooodos los sábados desde que tengo uso de razón y hasta los 18 iba a catequesis (infantil, de comunión, postcomunión y confirmación).