Hilo para todos los amiwos y amiwas que gozan de la flor de la vida, de la belleza de la juventud, de los placeres de la vida temprana, de las inquietudes y los mundos que se descubren a su paso.
Como decÃa Rubén DarÃo
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Abierto a todos los muchachos y muchachas de generaciones posteriores al 88 inclusive.