El affrèrement ('hermanamiento’) fue una institución que existió en Francia y tuvo su equivalente en otros lugares y culturas, con distintas denominaciones. Muy extendida estuvo en la Europa mediterránea a finales de la Edad Media, incluida la Península Ibérica. Consistía en un contrato civil, sin intervención alguna de la Iglesia -esto es importante recalcarse-, que permitía la creación de una familia no nuclear, de variada tipología. Compartía muchas de las características de los contratos matrimoniales, pero no era una unión conyugal stricto sensu. A este respecto, se hallarían más próximos de lo que hoy entendemos como 'uniones de hecho'.