Bueno, él me parece inmaduro porque se monta un peliculón de dos pares de narices que él se guisa y él se come desde el primer polvo, qué digo, desde la escenita del ascensor, la idealiza y se enamora de una idea de ella y no de ella en si misma. La otra resulta que no lo quiere, porque, oh, qué pena, resulta que eso a veces pasa en la vida real, se enamora de otro y ya está. Me parece muy bien que no te parezca inmaduro, a mí sí, y poco sano también.
No estoy hablando de los actores en ningún momento sino de los personajes.