Mi primer magreo en el cine fue con "El ilusionista".
Estuve toda la película desplazando la mano milímetro a milímetro hacia mi acompañante, hasta que al final estaba tan pendiente de si se tocaban las manos que me perdí la escenaca final de los flashbacks en la que te cuentan que todo es de otra forma. Pues ni puta idea, oye, yo a ver si pillaba algo.