Hablo como espectador "casual" del Benifest, que no había visto las semis y que ni siquiera había oído ninguna canción antes. Es decir, hablo como el común de la ciudadanía (sin erigirme en portavoz de nada, pero para entender lo que supone oír los temas por primera vez).
Primero, normal la bajada de audiencia porque el nivel de presencia del concurso en la conversación social (al menos en mi ámbito personal) era igual o menor a cero. Ninguna expectación. De hecho, como estoy siga así, va a ocupar más espacio en prensa el palmarés de la Seminci. Hay que ubicarse también con el interés que despierta y a lo mejor Stop trying to make fetch happen.
Segundo, suscribo el titular de Carlos Mármol en El País: "Bienvenidos a la mediocridad". Perdón por el baño de realidad, pero ha sido todo muy de segunda, cuando no de cuarta regional. La realización debo decir que al menos bastante on point, alguna actuación pintona a nivel visual, pero el nivel musical medio, por los suelos. Me han interesado tres canciones y media: las tres con un estribillo reconocible (Asha, Miranda y la que ganó) y la media por la moto. El resto, de una medianía soporífera, antiguas, sin gracia, sin nada. La gala larguísima. Y Spotify como patrocinador principal EHEM.
Defenderéis el festi y tendréis razón, pero a nivel estrictamente musical, en general, muy muy muy flojo.
Es mi humilísima opinión. No matéis al mensajero.