Pues voy a ser el primero que me voy a animar a poner algo, crucificadme. Es todo escritura automática, en plan rollo lo que me va saliendo. Lo escribí mientras escuchaba Raging Lung, del último de The Knife, lo digo porque supongo que influirá en lo que salió.
Hielo azul que tiembla dentro de un vaso, se pierde en la tempestad del agua, su rumbo se cae, flota en la soledad de dos peces contiguos. La luna los ilumina, sube el nivel del mar, la vida se cae y se pierde, como dos piezas frágiles que pretenden ser tumbadas. Como la vida, que se pierde en la debilidad del cristal más fino.
Y quizá se vuelva seco, duro y árido, donde se pierden los escorpiones y sus peligros; su crudeza y su ternura. La ternura que pierden cuando hieren a los que quieren, a los que quieren herir. No hay tiempo para la soledad en un camino largo, alejado de la vida y de la verdad. Quizá muramos de sed pero no perderemos nuestro rumbo, porque no tenemos. Caminamos en círculos con las piernas secas, los músculos hipertrofiados, la soledad a cuestas y como únicos víveres nuestros pensamientos. Quizá sea tarde pero no moriré solo, me tengo a mí.