Para mí lo importante cuando un concierto se presenta de manera conceptual es que la propuesta esté al servicio de lo que ocurre con la música y de lo que quiere transmitir el artista con su obra en ese momento/era, y para mí en el caso de LUX lo logra de manera sobresaliente.
He tenido la suerte de ver en el último año varios conciertos con este enfoque en los que creo que daban en la tecla en todos ellos:
Dua Lipa/Kylie Minogue: propuesta fresca, colorida, diva-pop al máximo, plataformas, coreografías, luces. Brain-confetti.
Lady Gaga: barroca, puesta en escena maximalista, más es más, un viaje su universo.
Raye: calidez, propuesta atemporal, intimista por momentos (a pesar de las dimensiones del escenario), la big band y su voz siendo el centro de todo.
En todos ellos, lo que ocurría en el escenario es lo que tenía que ocurrir, lo que podías esperar de su obra, y la mejor manera de llevarla al público. Y lo mismo me parece que ha hecho Rosalía en esta ocasión.
Igual que en el tour de Motomami la idea tik-tokera era adecuada para el disco, en esta ocasión la teatralidad, las referencias artísticas, un punto vanguardista (de primeros de siglo XX) y un cierto grado de minimalismo (que no simplismo), confluyen a la perfección con LUX.