Este fin de semana hemos andado de viaje, y en el coche teníamos un monográfico de "Lux". Hacía tiempo que no escuchaba un disco tanto y tan a menudo. Pero bueno, a lo que voy:
Con el tiempo todo va sedimentando, y uno va percibiendo dónde está la esencia, el tomate de un disco. Y en mi humilde opinión, el culmen de "Lux" se encuentra en tres sitios, tres sitios que me nublan la mirada inmediatamente:
Primero, los dos minutos finales de "La Yugular", con la parte donde describe la de cosas que caben en todo. En realidad, es una canción yuxtapuesta a "La Yugular", con una fuerza que no sabe uno si es más tremebunda en esa letra, o en esa música in crescendo, en la que llegamos al final y Patti Smith y sus million doors aren't enough nos dejan colgando de la brocha. Para quien quería la Rosalía de vanguardia, ahí la tenéis.
Segundo, en la belleza inmaculada de "Memória", y esa combinación preciosísima de las voces de Rosalía y Carminho, y esos versos sobrecogedores:
"Y si mi alma se derrama
Y la falta de pasado es el olvido
Cuando muera solo pido
No olvidar lo que he vivido"
Tercero, cuando uno ya no pensaba que le pudieran emocionar todavía más en "Lux", llega "Magnolias" y te deja completamente machacado. Es curioso que se haya ido a la historia real de una "santa" hindú para poner el colofón a tanta belleza:
"Algún que otro navajazo
Me he llevado de la vida
Ella a mí me desarmó
Y yo le estoy agradecida
Y lanzad azúcar moreno
Sobre mi ataúd
Y quedaros despiertos
Hasta que vuelva otra vez la luz
Promete que me protegerás
A mí y a mi nombre en mi ausencia
Yo que vengo de las estrellas
Hoy me convierto en polvo
Pa' volver con ellas".
Hubiera tenido a huevo un final instrumental grandioso, pero Rosi nos muestra otra vez su talento y opta por el silencio más limpio al concluir la letra. Y en ese silencio uno se queda rumiando eso de que nos convertimos en polvo.
Las obras maestras se diferencian porque provocan emociones indelebles, que persisten a lo largo del tiempo. "Lux" está claramente en esa categoría, y cuanto más se escucha -y con mayor atención-, más evidente resulta que Rosalía se ha salido del juego normal y ha subido muchos niveles de golpe.