Oigan ustedes, que yo no hablo por mí. No me van (de momento) las relaciones abiertas, pero admitamos que, en la mayoría de los casos, para un gay el cibersexo no es lo mismo que para un hetero. Ni de coña.
Yo sí era un mojigato y reconozco que ya me estoy empezando a hacer a la idea de las múltiples concesiones que implica tener novio siendo gay. Que se escandalice quien quiera, pero lo cierto es que es un cuadro.