Madre mía...
No fue exactamente una cita, un fin de año ligué con uno y fuimos a su casa; terminamos durmiendo en el salón. Sobre las ocho de la mañana un ruido nos despierta. Era su padre, que volvía de trabajar. Y claro, yo no sabía donde meterme, pero el pobre hombre creo que entendió de lo que iba la situación y se metió para otra parte del piso, como diciéndome huye ya de aquí, y eso hice ipso facto