Si no tuviera el piso, mi impulso hubiera sido decir hoy: no firmo. Formatear el ordenador e irme más ancho que nada. A vivir con mis padres pero con el orgullo bien arriba y dejándolos tirados, a ver cómo se las arreglarían.
Peeeero, me hace falta el dinero y he agachado la cabeza y firmado con resignación.
Luego está lo de la comida que tengo en una hora y a todo esto mi jefe no ha dado la cara por aquí los últimos dias, o sea que cuando crucemos miradas en el restaurante igual me nota un poco tenso. Ya digo, intentaré no beber porque a mí se me calienta el pico muy rápido (ya lo sabéis)