El compañero de dos mesas más allá ha soltado un "me cago en Dios" y la de la mesa de al lado le ha dicho: "un respeto". Hasta aquí bien.
El otro (cuñadazo máximo, aunque empujable, todo hay que decirlo) le ha dicho que "se caga en la fracción de Dios que le corresponde". Y ella ha vuelto con un "hay que respetar las creencias de cada uno" y ha soltado un inigualable "Yo veo a Dios cada día en la cara de mi hijo".
Será compañero de facutlad del creacionista de @modern.