Ishtar para los akadios, Inanna para los sumerios, Astarté para los fenicios, era una de las principales divinidades de Mesopotamia, la cual poseÃa un carácter sexual guerrero. Nos centraremos en el primer apartado porque es el que la relaciona directamente con la fecundidad y por ende con la agricultura y la vida ultramundana.
De ella se decÃa en un poema babilonio "Sesenta y sesenta hombres, uno tras otro, pueden gozar de su sexo, ellos quedan agotados, pero no Ishtar". Aun asÃ, con la garantÃa de poder echar los polvos de su vida, Gilgamesh salió escopetado del lado de la diosa a pesar de sus insinuaciones.
La razón por la que Gilgamesh no querÃa tratos con Ishtar era porque todos sus amantes acababan muriendo por sus tretas engañosas, aunque la excepción a la regla serÃa Tammuz.
Cuentan que durante una cacerÃa Tammuz murió por culpa de un jabalÃ. Al enterarse Ishtar descendió a los infiernos para recuperar a su amado. Durante la ausencia de Ishtar la gente no se casaba, la vegetación permanecÃa marchita; por esa razón la asamblea de los dioses coaccionó a la diosa del inframundo, Ereshkigal, para que la liberara. A su vuelta los casamientos volvieron a oficiarse y la naturaleza revivió.
Cuando Alejandro conquistó Siria los griegos interpretaron los mitos de éste área cambiándole los nombres a los dioses por los greco-romanos. Esto se ve claramente en la historia de Adonis cuyo mito es semejante a lo que hemos contado con anterioridad. Se puede decir que Adonis era hijo de Theias, rey de Asiria y de su hija Mirra. Ãsta antes de nacer, es mitologÃa no ciencia exacta, se cuenta que lo depositaron en la corteza de un árbol; una vez nacido el niño Afrodita (Ishtar, Inana, o Astarté, como queráis llamarla) lo guardó en un cofre que confió a Perséfone para que lo guardara. Enamoradas las dos diosas, la primera divinidad del amor y la segunda del inframundo, del joven se lo disputaron hasta que Zeus decidió que la mitad del año el joven morarÃa con Afrodita y la otra mitad con Perséfone.
Las adonÃas, procesiones que conmemoraban la muerte del joven, eran principalmente una procesión femenina en la que las mujeres se lamentaban por la muerte de Adonis. Los hombres se rapaban al cero la cabeza en señal de duelo y las mujeres, absolutamente todas las de edad de merecer, ofrecÃan su cuerpo a los extranjeros, acto el cual se denominaba como prostitución sagrada.
Los mujeres sirio-fenicias siempre tuvieron fama de lascivas, sin ir más lejos en Gades, la Cádiz fenicia, incluso en época romana sus bailarinas eran descritas como la quinta esencia de la lascivia. Como ejemplo de esto el poco casto Marcial habla de esta manera de una bailarina gaditana:
"Quincia, delicias del pueblo, conocidÃsima del Circo Magno, experta en menear sus vibrantes nalgas, deposita en ofrenda a PrÃapo los cÃmbalos y crótalos, sus instrumentos de calentamiento, asà como los tambores golpeados con firme mano. En compensación suplica ser siempre grata a los espectadores y que su público esté siempre erecto como el dios (PrÃapo)".
También es destacable un dato; en Fenicia durante la fiesta de la primavera en honor de Ishtar/Astarté se realizaban orgÃas entre sus habitantes a la vez que los eunucos se castraban con sus propias manos mientras después corrÃan desnudos por las calles sujetando sus miembros amputados con las manos. Huelga decir que ganaba el que no morÃa desangrado...