El itinerario en Norteamérica suele ser entre los bloques Este-Oeste-Sur.
La razón por la que van y vienen del mismo lugar es porque hay conciertos que quizás serían más difíciles de llenar, en ciudades menos pobladas o muy turísticas. No es casualidad que los conciertos en Atlantic City y Las Vegas sean ambos en sábado, son destinos de fin de semana, y así se aseguran el lleno.
Las dos primeras fechas Nueva York, por ejemplo, eran entre semana, porque las iban a llenar igualmente. La tercera fue en sábado porque el lleno no estaba tan claro. Lo mismo ocurre con las grandes ciudades norteamericanas. Chicago (lunes), Toronto (lunes y martes), Vancouver (miércoles), San Diego (jueves). Portland y Boston son ciudades sin ese dinamismo o volumen de turistas, así que los conciertos se celebran en sábado.
Y lo de empezar en Montréal, es igual que lo de empezar en Barcelona o Cardiff. Son ciudades secundarias con menor presencia de prensa. Le permite a Madonna rodar un poco el concierto hasta la verdadera puesta de largo, que en este caso fue NY.