Reflexionando al final del día, con el libro que intentaba estudiar ya cerrado y entre las piernas, tocando el sofá ardiente de sudores, que oscurecen aún más su ya de por sí tela oscura Rustika.
Qué misterioso mundo éste, el de Internet que nos transforma. Desconocidos que ya no lo son tanto, ventanitas con luces encendidas.
Los hay que se intentan mostrar lo mejor que tienen, lo bueno que son. Aquél que se peina para sentarse delante del pc y aquella que se pinta y se arregla también.
Los hay que, confundidos y erráticos, te muestran una de cal y otra de arena.
Los hay antagónicos, contrarios, aquellos que quieren caer bien a toda costa versus aquellas hirientes a las que no le importan que detrás de un teclado o de una pantallita táctil, hay una persona.
Curioso mundo este.
Desconocidos que acaban siendo conocidos. Conocidos ya que se arrepienten de serlo porque muere la magia en el mismo momento que se dan dos besos.
Y yo aquí. Mostrando lo que no soy, quien no soy. ¿O tal vez sí, lo somos un poco 'behind the courtain'? Jugando a incordiar, pesado como el que más y queriendo tener más protagonismo. Pero, ¿para qué? ¿Qué ganaría con eso en este mundo en blanco y negro de gifs de colores y vídeos enlazados?
Qué extraño es todo cuando creciste en una "silla de ruedas" y ves todo desde la posición de los bajitos, cuanto te sientes grande por dentro y tienes las manos atada a la rueda. Y todo gira y los días pasan. Y todo cambia y, a la vez, no cambia nada.