Yo es que ésta fui a verla con mucha ilusión, y primero las canciones, luego la bollería, y finalmente el ¡no estaba muerto, que estaba de parranda! fueron para poner los ojos en blanco y echar un suspiro del tipo "sí, claro, y qué más".
Después de esto no quise ven nada más de este señor, y eso que El Tiempo que nos Queda tenía buena pinta, pero ya me volví desconfiada.