Pues me lo pasé muy bien. Lo del barco por la Ría pasando por el Guggenheim, toda la zona nueva y llegar al puente ese famoso justo al anochecer fue muy chulo. Moló porque fue la única concesión que hicimos al loquerío que monta la gente con estas cosas de las despedidas. Luego cena en un buen sitio y salimos por allí. Además teníamos el hotel en la misma calle (a dos números de distancia) de las discotecas a las que vamos siempre así que genial. Luego fui en camiseta todo el día, desde la mañana a la noche. Dihfruté mucho viendo como la gente se emborrachaba y perdía los papeles mientras yo estaba fresco como una rosa. (Me sigue fascinando el rollo de Bilbao by night, por cierto. Locurón). Eso si, al día siguiente me tocó a mi otra vez conducir de vuelta a la capital.
Acabé en la cama de un bilbaíno muy mono, así que si lo se me ahorro el pastizal del hotel. Luego me encontré al chaval horas mas tarde tomando el aperitivo y que unió a mi grupo con sus amigos. Muy guay el rollo.