La dignidad, la vergüenza, el miedo al qué dirán y la virginidad están para olvidarse de ellas:
"Todavía hay quien cree que cuando se deshoja ese frágil pétalo
se adquiere un nuevo estado. Supongo que es una manía puramente
masculina, una especie de garantía de que la calidad del producto depende de una etiqueta en el tapón.
Pero de qué poco le sirve a la mujer ese precinto, qué poco le importa el estado del tapón. No sólo lo odia sino que se enorgullece en cuanto puede romperlo y olvidarse para siempre de un estado que maldita la importancia que tiene."
Volverás a Región, Juan Benet.