A ver...a mi me encantaría que saliese el muchacho vivo, y que no se hablase de otra cosa en una semana y vamos, yo el más alegre. Pero ya no es que el niño haya sobrevivido a la caída, a la posible asfixia, a unos cuantos días sin comer ni beber...es que han pasado 9 días. Yo creo que se ha superado la barrera de la prudencia para poder decir sin miedo a destruir esperanzas o sentirse mal uno mismo por expresarlo, que lamentablemente el niño no está vivo. Que ojalá me equivoque.