Pues eso de contar intimidades es un poco jnsp.hdp 2014, pero bueno...
Ayer me dieron la noticia de la muerte de un amigo. No uno de mis íntimos pero sí una persona con la que había compartido muchas cosas hace muchos años (creo que lo conocí en 2003), a quien apreciaba un montón y que me parecía un ser maravilloso: lúcido, sensible, divertido, coherente y muy solar (a pesar de ser, paradójicamente, muy noctámbulo o, por inventarme un palabro que le viene muy al pelo, muy noctífago).
Ha sido cáncer. Lo vi en junio (nos encontramos por el Raval) y estaba estupendo, debe haber sido bastante fulminante. O no, a saber. Una pérdida la verdad que muy triste.
Desde hace un tiempo ya van unas cuantas muertes en mi círculo más o menos cercano y parece que empiezan a acumularse: un accidente de bici hace 3 años, un infarto hace dos, un ictus el año pasado, ahora esto. Es duro acostumbrarse al hecho de que inevitablemente conforme pasan los años se va a ir quedando gente por el camino. No hay plan B tampoco, es lo que hay y punto. Pero cuesta hacerse a la idea.