Tenemos que hablar de los cuarentones tardíos, quizá divorciados, que cogen de la mano a su pareja, una mujer del este de Europa. Bien afeitados, la ropa escrupulosamente limpia, colonia. Fin de semana, paseo y tomar algo. Ella estuvo en la peluquería ayer, como todas las semanas, y aún no controla bien el castellano. Hace sol, y aún faltan unos años para que la rutina acabe por pulir las piezas y encajen del todo.