Lo que soy yo: la detesto. Y es poco.
Durante muchos años esa pose de niña bien aséptica e intencionadamente equidistante me parecía más falsa que Judas. Vale, siempre tenía "su corazoncito mirando a la derecha" como escribió Ramón Colom -no es pecado- , pero entre el amarillismo, sus pufos -y los de su churri- y que ahora parece más propagandista que Goebbels... ¿no estaba confinada?¿alguien le puede echar silicona a la cerradura, please?