Pues después de "Marc Hernàndez Pon", topo entre indepes y el colectivo en defensa de la vivienda, y "Daniel Hernàndez Pons", topo en movimientos sociales del barrio de Sant Andreu y fucker en servicio y fuera de él, llega el tercer Hernández agente de la policía nacional infiltrado: "Ramón Martínez Hernández", bien metidito en el antifascismo valenciano.
Entre Melilla y esto, se le está quedando a Marlaska un mandato precioso y a todos nosotros un 1984 maravilloso también. Suerte del gobierno más progresista de la historia.