Por otro lado imagino que cuando se programa una obra habrá algún tipo de precontrato, o de contrato previo en el que se estipulen ciertos pagos en el caso de que se cancele por alguna razón.
Estoy de acuerdo en que retirar una obra por motivos ideológicos da mucho el cante, y que se parece mucho a una censura. Pero que censura es mucho más fuerte, es otra cosa, como lo de la revista El Jueves.
En general es que no soy partidario de subrayarlo todo llevándolo al extremo. Los grises y los matices se desvanecen.
También me da por pensar que el caso más sutil de no programar por motivos ideológicos no escandalizaría a nadie. Esto es tan tosco que me da impresión de que se ha hecho para que estemos tres pazguatos aquí dándonos golpes en el pecho con el abanico.