Algunas llevamos una sólida y reconocida trayectoria artística a nuestras espaldas para que venga la Ernesta Hirst de turno a epatar y deslumbraros con cualquier brilli-brilli.
Yo lo entiendo, no os culpo, es el signo de la época que nos ha tocado vivir. Pero el tiempo y el canon artístico pondrá a cada una en su sitio.