Menuda cogorza llevaría el pobre
Me ha recordado una vez en una cena de empresa en la Barceloneta que un compañero de trabajo que iba borrachísimo acabó ingresado porque se fue a apoyar encima de una cortina, pensando que detrás habría una ventana o una pared, y se cayó rodando por unas escaleras, que era lo que realmente cubría.