El triptófano es un aminoácido esencial que nuestro organismo no puede producir por sí mismo, de ahí la importancia de incluir en nuestra dieta cotidiana alimentos que lo contengan. Es imprescindible para la síntesis de melatonina, serotonina o vitamina B3 y su insuficiencia puede llevarnos a padecer trastornos en el estado de ánimo, alteraciones en los ciclos de sueño-vigilia o problemas con la piel, solo por mencionar algunos de ellos. El normal funcionamiento del sistema nervioso, el sistema cardiovascular, el sistema endocrino, el sistema digestivo o el sistema muscular están condicionados a la ingesta regular de este nutriente.
Como ya hemos expresado, nuestro cuerpo precisa ingerir una cierta cantidad diaria de triptófano y el principal beneficio que nos proporciona es un buen estado general, sin prodigios, magias o milagros. Si no alcanzamos ese aporte necesario podrían aparecer algunas alteraciones de salud. En contrapartida, su incorporación suficiente a tu dieta podría permitirte:
Dormir satisfactoriamente por las noches y mantener la regularidad de los ciclos sueño-vigilia.
Mantener un estado de ánimo estable, con menor riego de padecer episodios de ansiedad, estrés o depresión.
Prevenir el síndrome premenstrual.
Mantener la piel saludable.
Pero no olvides que hay un sinnúmero de variables y hábitos que influyen también en estos aspectos de la salud. Por ello tienes que tener claro que el triptófano es necesario en la dieta, pero no es una varita mágica que te permite mantenerte alejado de las enfermedades o el malestar.