Bueno, ya vi Amarga Navidad.
1) el Pedro persona: Pedro lleva varias pelis y varios años hablando de enfermedad y muerte y personajes depresivos y madres muriendo y niños muertos y eutanasia y suicidio. El señor no sabe qué hacer con su dolor físico (el rojo, sempiterno en toda la peli) ni la tristeza (el azul, sempiterno también).
2) la peli es lentísima: tal como hablan los actores, tal y como estâ editada la peli, tal y como avanza el guión. Todo es MUY lento. Como a todas las personas deprimidas, a Pedro le falta energía, le falta ritmo, le faltan temas, le falta vida. Es todo increíblemente lento, depresivo, arrastrado.
3) los temas están tratados, como en sus pelis anteriores, con una falta absoluta de perspectiva y originalidad. El guión es flojísimo. Y el guión de telefilm de sobremesa está en lucha permanente con la identidad almodovariana: hay muchos momentos en los que la fotografía preciosista (ese plano de la playa negra con las toallas amarillas) o la música histriónica de Iglesias (con esos subidones de intensidad cuando tiene que pasar algo importante) no cuadra en absoluto con el guión. El "personaje almodóvar" está vestido pero no hay nadie debajo. Es la inversión del traje nuevo del emperador: hay traje pero no hay persona.
4) La peli es un ejercicio intelectual, una abstracción. No hay nada de sangre aquí. Me he reído mucho con la falta de pudor de Pedro: mete a sus protegidos y favoritos en la peli (Amaia, los Javis, guitarricadelafuente) y menciona a Bergman o Fellini porque los tiene en la mente. Pero tenerlos en la mente (en el ego) no sirve de nada si la trama no acompaña. Todo es forzadísimo, como intentos de recuperar una vida pasada. Pero sin energía vital, sin ritmo ni creatividad, queda todo un ejercicio abstracto y vano, un juego intelectual. Hay traje pero no hay persona.
5) los colores: la protagonista empieza vistiendo un azul y un rojo muy puros, muy intensos. A medida que avanza la peli, esos colores se van mezclando, se van diluyendo, hasta llegar a la isla, en la que los azules se intercalan con el blanco y el rojo acaba siendo rosa. Es un camino de sanación. Y eso se muestra bien. Pero sin estridencias, ni giros de guión, sino con un desarrollo pedestre reforzado por la ropa que llevan los personajes. Hay mucho traje para tan poca persona.
6) el problema no son los temas sino la ejecución: dos mujeres hablando de la rabia -Persona de Bergman-; un artista hablando del pánico escénico -Opening night de Cassavetes-; un artista indagando sobre su relación con las mujeres -Otto e mezzo de Fellini-. El problema no son los temas sino la ejecución: esta trama no tiene enjundia; este guión no tiene profundidad ni ritmo; la edición es funcional a secas.
7) es una peli muy menor. Y de hecho los artistas suelen recurrir a los múltiples niveles narrativos y lo meta para esconder que en realidad no hay nada más que la necesidad de seguir tejiendo y tejiendo y escribiendo y escribiendo ya por costumbre, por hábito. Pero cuando te cierras al mundo (como se cierran los deprimidos) sólo acabas hablando de ti mismo, y en este caso lo hace sin mucha energía, sin interés, gastándose un pastizal en colores y ropa y decorados y música, pero sin un corazón que sangre en medio.
8) ¿y qué hace ese corazón, en vez de sangrar, en vez de latir? Llorar. Llorar con Chavela, llorar con Amaia. Estuve pensando mucho en la escena de Rebekah del Rio en Mulholland Drive: ella llora porque está triste, pero explica que no hay banda (todo es falso) y luego se desmaya para demostrar que no hay banda: todo es un pregrabado, y tú estás viviendo una vida de la que no sabes nada. La escena es un prodigio de explicación del inconsciente a través de la pena. Pero Almodóvar es muy superficial: pone mujeres a llorar delante de la cámara porque él está triste, sin hacer al menos el esfuerzo de justificar las lágrimas. Es un ejercicio superficial, simplón, vacío.
9) Pero es que toda la peli se siente forzada. ¿Os acordáis de esa peli en que Shyamalan aparecía como el personaje que hacía sufrir a sus personajes? Él aparecía allí, y veía morir a sus personajes, y sardónicamente comentaba que su negocio y su industria consistían precisamente en hacer sufrir (Old). Aquí es lo mismo, pero sin trama, sin resolución: yo escribo lo que quiero. Pues olé tus huevos. Todo lo que tiene de frío y depresivo lo tiene también de cruel.
10) total, que es un zurullo descomunal. Un pedazo de mierda preciosista. Una pérdida absoluta de tiempo.