Cada vez que alguien reproduce una sola canción en Spotify o Apple Music, ese stream suma para el álbum al que está vinculada la canción. El "truco" que usan las discográficas hoy en día con las recopilaciones es el siguiente:
Crean una lista "oficial" en plataformas y la indexan como un álbum nuevo.
Meten ahí dentro canciones antiguas que ya tienen un consumo diario gigantesco y orgánico (como The One That Got Away, Last Friday Night o Dark Horse, que acumulan millones de reproducciones cada día por pura nostalgia o por tendencias en TikTok).
En el momento en que se activa ese recopilatorio, todos los streams diarios que ya recibían esos clásicos se redireccionan o computan a favor del nuevo lanzamiento.
Básicamente, Katy Perry no tuvo que convencer al mundo de escuchar un proyecto nuevo; la discográfica empaquetó lo que la gente ya escuchaba un miércoles cualquiera y lo transformó en el "debut" de un disco.