sebas que bien me lo pase!! fue super bonito saludarnos y compartir este momento.
Maricones fans de Madonna, aliadas varias de la causa y Lestat que no pudiste ir;
Sigo levitando! Todavía arrastro la resaca emocional de la absoluta fantasía que montaron Sebas y Claudio anoche en la sala Sol. Entrar de la mano de mi chico, darlo todo y sentirme la reina de la pista bajo mi velo de tul rosa fue, literalmente, cobrarnos con intereses ese baile de graduación que a muchos nos robaron en el instituto.
Escuchar Confessions II del tirón en un club es un viaje e-cep-cio-nal. Sí, hago una pausa dramática para quejarme también de que la pista no era continua y esos microcortes nos rompían el flow divino de la sesión; una lástima, pero se lo perdonamos todo por que fue el toque de imperfección que resalto lo bien que quedo todo lo demás. La energía compartida y la comunión marica estaban tan por las nubes que estábamos todos en trance. ( mas de uno pensara que me tome algo pero no, estaba con tres Fuze Tea encima y nada mas jejeje.)
Todo fue genial, cada detalle, hasta la anecdota insignificante de entrar al baño y pisar flyers de "sexo en grupo Madrid"!! Pura poesía clubber. Eso es meterse en la letra de Danceteria hasta el fondo: un espacio nuestro, seguro, sudoroso y cero juicios. Eso si... falto el cuarto oscuro que prometieron los host jijijiji
Oleeee por el currazo y el riesgo de montar esto, mi nota es un rotundo 9.5/10, con vistas a subir a un 10 para cuando suban la puntuación de la critica de Madame X en jenesaipop 😉
Y hablando de sudar, tengan en cuenta que estamos en pleno verano. Por mucho aire acondicionado que tuviera la sala, allí terminamos todas goteando y restregándonos nivel Britney en el videoclip de I'm a Slave 4 U. Les dejo mi termómetro petardo de la noche; la artillería que nos tiraban a los oídos y pies y luego cómo reaccionó la jauría:
I Feel So Free: Disco-house eufórico. Nos hizo tirar de velo rosa a todas las que lo llevábamos; desde el minuto uno fue sentir electricidad circulando por la espalda. Subidón tan bestia que decretamos que allí se venía a sudar "el velo". Era como salir de esa bola gigante de discoteca del Confessions Tour.
Good For The Soul: Deep house hipnótico. Bajó las pulsaciones pero nos hizo sincronizar los cuerpos rozándonos. Puro groove sensual que nos metió en calor de verdad.
One Step Away: House noventero de manual. De ese que te exige darlo todo. Me calentó los gemelos de tanto saltar y convirtió el aire acondicionado de la sala en un mito urbano.
Bring Your Love (con Sabrina): Pop-dance de estadio. La explosión perfecta de reconocer el inicio de lo que se venía (estoy seguro de que ya todos pensábamos en nuestra canción favorita que estaba por caer). Acabamos todas cantando a grito pelao, saltando abrazadas y escupiendo las letras.
Danceteria: Clubbing oscuro y sucio. Me metió de lleno en un sótano neoyorquino. Servimos muchísimo coño mientras el sudor ya nos pegaba la ropa al cuerpo; fue el momento perfecto para desabrochar un par de botones de la camisa de mi novio, que aunque no es fan de Madonna se dejó llevar con todo.
Read My Lips (con Feid): Cruce de electrónica y reguetón. El ritmo perfecto para un perreo finísimo de los suburbios de Detroit, jijiji. La verdad que la canción gana un montón en la pista de baile, aunque sigo pensando que la parte de Feid sobra totalmente.
Everything: Trance astral y expansivo. Momento de viaje místico. Brazos al aire, ojitos cerrados y a dejarnos llevar por el bucle, empapadas pero tocando el cielo.
Love Sensation: Fiebre disco-funk. Pura euforia clásica. Te mirás en los espejos y te sentís la mismísima dueña del local, por mucho rímel corrido que tengas.
Love Without Words: Techno crudo e instrumental. Bases secas. Pura comunicación física donde la pista hablaba solo a golpe de cadera, sudor y purpurina en el aire.
Bizarre: Acid-house guarrísimo. Aquí es donde me faltaron las luces estroboscópicas a tope (aprendí que así se llama a los láseres verdes esos que no me venden en ninguna parte). Tiene un beat súper industrial que sacó nuestra versión más perversa en medio de la "sauna".
School: Vogue beats y ritmos ballroom. Aquí es donde me sentí en un ballroom total. ¡Categoría: actitud! La pista hirviendo se convirtió en una pasarela donde todo el mundo posaba creyéndose supermodelo y subía al escenario a hacerse fotos con su velo. Una mención especial acá al chico con el atuendo rosa y el collar de bolas de espejos, wooooooow.
Fragile: Drum 'n' bass líquido. El respiro emotivo de la noche. Un abrazo colectivo donde acabé mezclando mis lagrimitas con el sudor de la persona de al lado, mientras recordaba a mi tío el Gaby que ya no está.
My Sins Are My Savior (con Stromae): Trip-hop teatral y tenso. Dramatismo europeo puro que nos dejó paralizadas y expectantes, como en un ritual oscuro a 40 grados.
Betrayal: Ambient/Trip-hop. Mi canción favorita del disco. Te sumerge en un trance solitario; es como bailar a oscuras rodeado de humo, incluso si el club está lleno. El cuerpo no salta; fluye con pesadez. Pide movimientos lentos y arrastrados, guiados por una línea de percusión muy profunda y el saxo que le da el toque hasta sensual al sentimiento de resentimiento. La música te va atrapando mentalmente y, en algún momento, se siente estar en el universo de Portishead, introspectivo y crudo.
The Test: Ambient garage in crescendo. Tiene un punto muy íntimo. Da la impresión de que madre e hija se fumaron un porro juntas, y eso se nota claramente en la cadencia de los ritmos. De hecho, es la que menos me pegaba para bailar allí. Pesado y aletargado. El cuerpo no busca euforia, sino dejarse caer y mecerse con mucha lentitud.
L.E.S. Girl: Balada synth-pop melancólica. El cierre magistral. La banda sonora perfecta para salir del club arrastrándonos, derretidas nivel Slave 4 U, pero felices.
Gracias @sebas por hacer posible esta noche, fue inolvidable.