Me gusta que Madonna alterne temas más directos y comerciales con otros más “complejos” y menos inmediatos. Es, además, una constante a lo largo de su carrera que se mantiene hasta hoy. Se percibe que es consciente de que no puede renunciar a las canciones más accesibles si pretende llegar a un público más amplio.
No obstante, ahí está Medellín, que fácilmente habría podido adoptar una estructura con el estribillo a los treinta segundos y que, sin embargo, opta por priorizar su visión artística. En Confessions on a Dance Floor teníamos un “Hung Up” y un “Sorry”, pero también un “Future Lovers”. Y en “Confessions II” encontramos, por una parte, la aparente inmediatez de “Bring Your Love” y, por otra, “I Feel So Free”, un tema atmosférico que se construye progresivamente y en el que el estribillo tarda en aparecer más de dos minutos.
Desde luego, por muchas vueltas que le demos a lo que debería haber hecho o no, no pierde su esencia; y, en este punto de su carrera, eso resulta digno de elogio.