Lo de El País, como dice Sebas, es de juzgado de guardia. Da bastante asco. Al final es lo de siempre: ser mujer, tener edad y seguir compitiendo en el pop mainstream, que es el terreno más hostil para ellas.
Duele ver cómo la ningunean. Hablamos de alguien detrás de Like a Prayer, Erotica (ahora sexualizarse es el pan de cada día), de haber reinventado el concepto de concierto con el Blond Ambition (bloques narrativos, cambios de vestuario), el propio concepto de reinventarse y tener varias eras diferenciadas, de décadas de apoyo visible al VIH (peak de la crisis) y a la comunidad LGTBIQ+ desde los 80, de relanzar el intermedio de la Super Bowl como gran espectáculo pop, la primera en Copacabana… entre muchísimos otros logros. Pero nada, para algunos sigue siendo “vieja desde 1993 con 35 años” que “quiere ser joven vistiendo como una fistra"