Estaba leyendo unos textos de filosofía sobre David Lynch y me pregunto si pueden aplicarse a Madonna. Todo esto es una generalización y hay que leerlo como tal. Hay algo propio de la pubertad que encamina a los seres humanos hacia la relación sexual, y ese algo es un "velo fantástico", una fantasía genial, que empuja desde el inconsciente a las personas a buscar pareja sexual. Es, en otras palabras, lo que empuja a la gente adolescente y adulta a vivir. ¿Qué fantasía, pues, empuja a la gente a vivir? ¿Qué prometen el fuego, la electricidad, el so dreamy, la música... de Lynch? Cada uno rellena su fantasía con lo que puede. Pero según Domenico Cosenza, tras esa fantasía, tras ese velo, no hay nada. Es decir, que después de la relación sexual, a pesar de todas las promesas adolescentes, no hay resolución, no hay significado, no hay más allá. Quizás hay, como sabemos, otra relación sexual, igual que a cada día le sucede otro día. Pero no hay nada más. Darse cuenta de eso es traumático. Tras Twin Peaks 1 y 2, que están llenas de iconos, fuegos, electricidades, romances, héroes, villanos, amores y sexualidades, nos llega TP3, que es la falta absoluta de consuelo, de sentido, es la violencia absoluta, el triunfo del mal, el no-hay-más-allá. Algunos artistas, como David Lynch, captan a la perfección ese velo fantasmático que empuja a vivir, captan a la perfección el sueño, y también el más allá, como en Mulholland Drive Inland empire o Twin Peaks 3 se muestra también qué ocurre cuando ese velo se abre, deja ver qué hay más allá... es decir, nada.
¿Podríamos considerar todas las Madonnas imperiales como una experta en creación de velos, promesas, fantasías? ¿Esa que conseguía enamorar, empujar, calentar, seducir, emocionar? ¿Y qué diríamos si álbumes como American Life o Madame X son importantes, y buenos, precisamente porque rompen el velo de la seducción? No hay las melodías monumentales, no hay los ritmos frenéticos, no hay los "hits de radiofórmula", ella canta con los labios apretados, las letras de los álbumes son una queja, un levantamiento del velo, una negación de la fantasía. Quizás es algo propio de la madurez de algunas artistas: no regodearse en la fantasía adolescente, no regodearse en un supuesto sentido, en un supuesto significado, sino revelar el vacío traumático que hay debajo de los sueños. Por eso entiendo que algunas personas se pongan de culo ante Madame X o American Life o I feel so free. Aquí no hay consuelo sino revelación del sinsentido.