Por cierto, viendo el vídeo de Madonna con Liz Taylor, no puedo evitar pensar en lo noble y respetuosa que se ha mostrado siempre con la gente a la que verdaderamente admira. Y además, se nota que esa deferencia es totalmente sincera: no hay trampa ni cartón. Ella, voluntariamente, se empequeñece ante quienes admira o le inspiran. Lo ha hecho siempre.