La última que hicieron en Japón estuvo bien. Shin Godzilla. Se cachondeaba del protocolo gubernamental japonés. Los político haciéndose reverencias, reuniéndose cuarenta veces, pidiedo estudios y firmando formularios para confirmar la existencia de Godzilla mientras el bicho se podía ver por la ventana machacando la ciudad. Y ocurría todo durante las horas de sol.
La última que se hizo en Hollywood se tomaba todo demasiado en serio, y esta parece caer en lo mismo.