Yo puedo entender la discrepancia en el terreno de las ideas, aunque no comparta el planteamiento ni las conclusiones a las que llega.
Lo que no soy capaz de entender es la maldad de señalar e intentar herir a una persona concreta.
Ahí no estás debatiendo, estás apuntando con un AK-47 y azuzando a tus huestes para que acosen y derriben.
Si por defender tus ideas alientas o justificas agresiones personales, no eres una pensadora, eres una matona.