He viajado 7 años en el tiempo y he vuelto a ese antro al que iba cuando era una comunista coherente: el chiscon. Un asco de sitio en lavapies lleno de anarquistas, rastas, pies negros, almas tristes con palestinos, camisetas de rayas, pelaos a lo vasco... Y sonaban las mismas canciones que entonces. El 60% de las caras me sonaban. Que triste. Esa gente da ascopena, más que Café Quijano.